Ojalá tuyo

Tristeza;
ser tuyo,
parecer que quiero perderte
y soy yo el que se pierde si no te mira.
Quien se quemó una vez, hoy huye del incendio
que veo en sus ojos
que más que herirme me prende
que más que dolerme me da alas.
Pero nunca he tenido las ideas claras
ni he pisado la tranquilidad. Sólo cenizas.

Tiene nombre de mujer lo que deseo.

Dejarla otra vez.
Romperle el vestido a otra
rutina.
Es muy fácil acostumbrarse a la mediocridad
cuando no levantas los ojos hacia el cielo las noches estrelladas.
Ni cabeza.
Cuando no reconozco que me he estrellado por no mirarlas.
Herirla otra vez,
callándome como un cobarde
porque me avergüenza taparme los ojos ante su caos.

Le pido que se aleje,
que  me olvide,
que no la merezco,
sabiendo que nunca nadie la anhelará como yo,
que jamás estaré a su altura,
que siempre la he tenido conmigo desde que la conozco,
que sólo ella me atraviesa el corazón con sus uñas mientras llora
que, a la vez, siento la adrenalina cuando la tengo a mi lado y sonríe en medio de tanto llanto;

sabiendo que
soy tuyo,
no quiero perderte,
y eres tú la que siempre me encuentra.

Libertad.
Ojalá tuyo.

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