No es enfado, es decepción.

Dicen que si nunca esperas nada de nadie, nunca te decepcionarás. De hecho, yo hace mucho tiempo que dejé de esperar cosas de los demás. Mi parte está hecha, pero si una persona insiste durante años en convencerme de que nunca hará ciertas cosas y en un momento determinado, manda toda esa fachada que te ha vendido a la mierda, me hace replantearme muchas cosas. Y es cuando me doy cuenta que realmente no conozco tanto a esa persona como creía. 

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