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Épocas de mi vida

21 dic. 2010

Huele a Navidad.

Y apesta. No me gusta. No, no, no, no... El otro día vi la peli del Grinch. Tampoco pienso de esa manera tan malvada. A mí nunca se me ocurriría robar los regalos así porque sí a unos pobres niños inocentes. Y menos si tienen la naricilla esa tan pequeñica que tienen en la película. Tampoco es que quiera parecerme a un ser verde y peludo. Pero es lo que hay.

He aprobado todo, sí. Y, raramente, con buena nota. En sociales al final me ha puesto un siete (...) Sí, no me lo creo ni yo. La profesora me ha dicho que "valora el comportamiento y el trabajo en clase". En fin. Estamos en cuarto, ¿no? Tampoco voy a ponerme a pintorrejear las paredes con lápices de colores ni a sacarme mocos para pegarlos debajo de la mesa. Yo pensaba que eso de la "actitud" no contaba tanto a estas alturas. Pero en fin. Dejémoslo en el aire.

Hemos empezado a ver dos películas en clase. Una en ética, Blead Runner, y otra en lengua, La Regenta de Clarín. La primera, la de ética, no tengo ni zorra idea de cuál es. De hecho, es la primera vez en mi vida que sé sobre esa película. Se supone que va en relación con el tema de las "identidades" y tal, pero yo por ahora, sinceramente, no me he enterao de ná. Sólo sé que sale Harrison Ford de jovencico, que vive en 2019 rodeado de una jartá de chinos, y que hay unos robots chungos que se han rebelado contra el ser humano. En cuanto a la otra, La Regenta, de esa sí que me he enterado. Principalmente, porque me leí el argumento en mi libro de lengua (Jé.) Va sobre una mujer que está casada con un regente retirado, un sacerdote se enamora de ella, ella se vuelve loca por un tal Álvaro Mesía y pimpampum, bocadillo de atún. Ya os podéis imaginar lo que pasa. Nosotros nos quedamos viendo la película por una escena en la que sale la tal Ana (que así se llama la regenta) hablando con el sacerdote, que a éste se le veían en sus ojos deseosos de un buen polvo, que estaba loquísimo por la muchachica. En fin, lo que suele pasar en estas historias. Los escritores de aquella época se ve que no tenían mucho éxito con las mujeres o algo, porque tela con las historias que escribían.

Llegados a este punto, sólo me queda decir lo habitual por estas fechas. Pero lo voy a hacer a mi manera. Ya le he felicitado las Navidades a unos cuantos profesores esta mañana y estoy ya quemá de tanto Feliz Navidad.
Así, pues, espero que ahora, desde ya, en estos momentos, comáis todos los bombones, mantecados, turrones y demás guarrerías propias del mes de diciembre, ya que en verano no podréis permitiros semejantes manjares, y que esos tres tíos morosos, o el gordito de rojo, os traigan otros calcetines con un tono más azul que los del año pasado u otra bufanda que pique más que la que te trajeron el anterior. Feliz Navidad, grumetes ;)

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