Siempre me burlé de la gente que vive diciendo cosas absurdas y de dudoso romanticismo de sus primeras citas.
Que sintió que la conocía de toda la vida...
Que fue como si en otra vida ya se hubiesen encontrado...
Que se intuían sin conocerse...
Y no sé cuantas estupideces más...
Será porque a mí nunca me pasaron ese tipo de cosas... Hasta esta vez.
Conocer a alguien de toda la vida y que parezca un gran misterio es, por supuesto, una gran contradicción, pero así eran de ambivalentes mis sensaciones. Ella me transmitía al mismo tiempo la adrenalina de saltar al vacío y también la tranquilidad de ir planeando suavemente hasta alcanzar la tierra.

Cuenta conmigo

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