Tanto

Conocemos formas de destruir rutinas
meros pasatiempos con camas de por medio
uñas clavándose en costados nuevos
de nuevo
para acabar perdiendo el aliento
y te manda
y te miento
que no soy ninguna santa
que no me ladres más cuentos

Tanto exhibicionismo para conocer, sin pedirlo, las heridas que no se ven.
Tanta ropa en el suelo para reivindicar el buen tiempo,
los buenos besos,
los buenos chicos,
los buenos polvos...
En definitiva, pedir tanto y tontos
que de tanto pronunciar adiós
te preguntas que para qué tanto
si eres una más.

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